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¿Tu bebé tiene piel atópica? Te ayudamos

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Cuando el bebé tiene piel atópica es común que se muestre muy molesto e irritable, especialmente en aquellos momentos en los que la piel le pica mucho. Si tenemos en cuenta que se trata de una condición de la piel que no solo destaca por ser inflamatoria, sino crónica, es muy habitual que tiendan a tenerla a lo largo de sus vidas, aunque con la aparición de determinados brotes.

Si tienes un bebé con este problema es muy posible que ya sepas de lo que te estamos hablando. La piel atópica se caracteriza principalmente por ser un tipo de piel muy sensible, seca y áspera, que cursa comúnmente con inflamación.

Tu bebé tiene piel atópica

Como te hemos mencionado al comienzo, es tremendamente común que a menudo los primeros síntomas aparezcan durante los primeros meses de vida del pequeño. Y aunque se trata de una condición tremendamente muy común que no tiene cura, sí es muy tratable.

Eso sí, si estás preocupada porque tu bebé se encuentra en medio de un brote, no te preocupes: aunque su tratamiento es sencillo, se trata de una condición que, por lo general, el niño tiende a superar a medida que crece, lo que significa que cuando el niño es ya mayor, o incluso llega a la adolescencia, lo más probable es que no surjan brotes.

Aunque esto no significa que no tenga la piel todavía sensible y delicada.

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¿Qué es la piel atópica y por qué aparece en el bebé?

La piel atópica es un tipo de piel que cursa con dermatitis atópica, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se caracteriza por la aparición de una serie de síntomas tremendamente particulares, como por ejemplo podría ser el caso de piel muy seca, sensible y delicada, con inflamación, enrojecimiento y picazón, que además suele tener cierta tendencia a la sobreinfección.

Suele ser una condición recurrente, que pasa por distintas fases en las que cursa con brotes y con remisiones. Es decir, son comunes las etapas donde los síntomas se vuelven muy evidentes y molestos, y otras en las que las molestias desaparecen por completo.

Así, cuando se presenta algún brote, surge picazón además de la aparición de pequeñas vesículas que, a medida que van pasando los días, origina la formación de costras y aspereza, lo que hace que la piel se enrojezca, inflame y se pele. Sin embargo, cuando los brotes remiten, la piel cursa normalmente.

Son varios los factores que pueden influir en la aparición de la piel atópica. Por ejemplo, lo más habitual es que exista un defecto en la barrera cutánea, la cual no se encuentra adecuadamente estructurada.

Suele ser debido a una mutación o defecto en el gen de la filagrina, lo que origina que determinados agentes externos (como algunos irritantes), puedan penetrar más fácilmente en la piel, desencadenando una sobreactuación del sistema inmunológico, y con ello la aparición de los brotes.

Debemos tener en cuenta que la piel atópica es considerada como una enfermedad o condición multifactorial, que aparece debido a la interacción de distintos factores, tanto genéticos como ambientales. Pero sí se sabe que existen una serie de factores hereditaros, considerados de hecho como uno de los factores más importantes.

Esto significa que, cuando un bebé presenta piel atópica, lo más probable es que alguo de sus padres también tuvieran atópica o alergias en la etapa infantil.

Sea como fuere, se caracteriza por ser una afección muy común entre los niños, de tal manera que se calcula que, de cada 10 niños, uno a dos presentan este problema cutáneo. Sin embargo, se estima que alrededor del 70 por ciento de los casos tienden a desaparecer a lo largo de la pubertad.

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Cómo calmar los síntomas asociados a la piel atópica en el bebé

Es importantísimo mantener una rutina diaria especialmente diseñada para pieles atópicas, lo que ayuda positivamente a la hora e mantener la piel debidamente humectada e hidratada, siendo útil para prevenir la formación de los brotes en el bebé. A continuación te mencionamos algunos consejos útiles que podrían ser de gran ayuda:

La humectación e hidratación es fundamental

Es conveniente el uso de emolientes suaves pero efectivos, que ayuden a retener la humedad en la piel. Y, aunque no lo creas, existe una opción sencilla y tradicional que puede ser de mucha ayuda: la vaselina.

Esto es debido a que se convierte en una de las opciones altamente emolientes más útiles que existen para tratar la piel atópica en el bebé, teniendo menos probabilidades de desencadenar una reacción. Además, destaca sobre todo por ser una de las opciones más económicas o baratas.

Es adecuado que el producto humectante se aplique sobre todo inmediatamente después del baño del bebé, siendo conveniente -y aconsejable- aplicarlo dentro de los 3 minutos posteriores al baño, cuando su delicada piel todavía se encuentra húmeda.

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Reduciendo los irritantes a la hora del baño

Cuando el bebé tiene piel atópica se debe hacer todo lo posible a la hora de reducir aquellos productos utilizados para el cuidado de la piel que pueden irritarla todavía más. Esto es todavía más importante en el momento del baño.

Lo más aconsejable es sustituir cualquier jabón y gel infantil por elaboraciones específicas para la piel atópica, especialmente aquellos que hayan sido concebidos para la piel atópica en los niños. Además, es importantísimo que la temperatura del agua siempre se encuentre tibia, nunca caliente.

Evitando el rascado

Los brotes de piel atópica pueden ocasionar la necesidad de un rascado constante, algo que es tremendamente difícil y complicado de evitar en los niños pequeños. Sin embargo, lo que sí podríamos evitar es que el bebé o el pequeño se haga daño y se lastime todavía más la piel cada vez que se rasque.

Para conseguirlo, es importantísimo mantener las uñas del bebé debidamente cortadas y suaves. Y si observamos que tiende a rascarse por la noche (algo que no podríamos evitar del todo), es conveniente colocar guantes, manoplas o calcetines de algodón en sus manos, con lo que conseguiremos, al menos, limitar el riesgo de que se haga daño.

Optar por cremas nutritivas e hidratantes

Además de la aplicación de la vaselina en las áreas más afectadas de la piel atópica, siempre y cuando lo aconseje el pediatra, también es aconsejable optar por determinados tratamientos tópicos nutritivos e hidratantes, como podría ser el caso de la crema para pieles atópicas de Akento Cosmetics.

Y es que se caracteriza por ser una crema nutritiva que ha sido especialmente formulada para su uso en pieles atópicas, al contener una formulación exclusiva con ingredientes activos calmantes, nutritivos y altamente humectantes.

Como es el caso de Emulium Mellifera, que proporciona una mayor hidratación con efecto de larga duración, calmando inmediatamente tanto la inflamación como la irritación de la piel, ayudando a reducir su reactividad frente a las diferentes agresiones externas.

Además, también contiene otros ingredientes activos útiles, como Gatuline Skin Repair, que actúa como cicatrizante y regenerador de las pieles lesionadas y dañadas, recuperando la barrera cutánea de la piel. Así como Biogaline G, que reconstruye la capa superficial de la piel y aceite de jojoba, que actúa como un agente humectante ciertamente excepcional.

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En el momento del baño

Recuerda que el momento del baño es también fundamental. Se debe evitar el agua caliente o muy caliente, sustituyéndola siempre por agua tibia. A su vez, es conveniente usar solo jabones suaves para bebés con la piel atópica, y optar por ingredientes naturales útiles, como podría ser el caso de la conocida como avena coloidal, que se puede añadir al agua del baño del bebé.

También es importantísimo, como ya te hemos mencionado en algún apartado anterior, mantener la piel debidamente humectada, procediendo a la aplicación del humectante, el aceite vegetal, la vaselina o la crema hidratante inmediatamente después del baño, cuando la piel se encuentra todavía húmeda.

Escoger telas suaves

Las lanas ásperas o las telas de encaje pueden empeorar los síntomas comúnmente asociados a los brotes de la piel atópica. ¿Lo mejor? Optar por telas suaves y transpirables, puesto que el sudor y el exceso de calor empeoran los síntomas.

Lo más adecuado, por ejemplo, es optar por el algodón o las mezclas de algodón. Eso sí, si observamos que la ropa que le pongamos al bebé le genera cierta irritación, lo más adecuado es sustituir las telas por otras más suaves.

Incluso en invierno, es conveniente mantener la habitación del bebé lo más fresca posible, aunque debe estar lo suficientemente cálida como para que el pequeño se sienta cómodo, con la ayuda de un mono sin manta o un pijama ligero.

¿Y en verano? Si tu bebé tiene pie atópica no hay duda que lo más recomendable es vestirlo con capas sueltas y ligeras, para evitar que transpire.

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