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Tipos de celulitis y cómo tratarlas

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Si existe un problema cutáneo tremendamente común, que afecta a la mayoría de las mujeres prácticamente cada día, la celulitis se convierte posiblemente en uno de los más habituales. Y es que solo hay que hacer caso de las estadísticas para percatarnos de que, en realidad, nos encontramos ante un problema más habitual de lo que en realidad podría llegar a pensarse en un primer momento.

De hecho, se calcula que entre un 80 a un 90 por ciento de las mujeres sufren celulitis en algún momento de sus vidas. Aunque es cierto que existen diferentes etapas que pueden influir más que otras, como por ejemplo sería el caso de la adolescencia.

Tipos de celulitis

Igualmente, no debemos olvidarnos que aunque en un primer momento se trata de un problema puramente estético y sin importancia, en ocasiones puede alertar de la presencia de un problema mayor (por ejemplo, alguna condición que afecte a la circulación, aumentando el riesgo, por ejemplo, de acumulación de líquidos).

Pero aunque podemos pensar que los tratamientos anticelulíticos tienden a ser sobre todo los mismos, es imprescindible saber primero los diferentes tipos de celulitis que existen, con la finalidad de aplicar el tratamiento concreto más adecuado. Esto es debido a que no todos los tipos de celulitis responden por igual a todos los tratamientos, de ahí que el diagnóstico inicial por parte del especialista sea siempre muy importante.

Eso sí, la celulitis consiste básicamente en grasa empujada hacia los tejidos conectivos que encontramos situados justo debajo de la piel. En definitiva, esta acumulación hace que la piel en las áreas afectadas tienda a mostrarse abultada y con hoyuelos, de ahí que existan algunas zonas del cuerpo donde es más común que aparezca, como los muslos y las nalgas, pero también puede formarse en las caderas e incluso en los brazos.

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Principales tipos de celulitis

Celulitis blanda o suave

Es un tipo de celulitis que es también denominada habitualmente como celulitis de primer grado. De hecho, a su vez suele ser conocida bajo el nombre de celulitis flácida. Y, en la mayoría de las ocasiones, se convierte principalmente en el resultado de una acumulación anormal de grasa en el área afectada.

Esto hace que este tipo de celulitis sea más visible cuando se está acostada que cuando se está de pie. Además, no se caracteriza por ser un tipo de celulitis dolorosa al tacto, aunque su textura al tacto es muy particular.

Además, es común que se acompañe de flacidez de la piel, principalmente alrededor de las caderas, muslos, nalgas y brazos (en definitiva, las áreas más afectadas por este problema). Esta flacidez se debe fundamentalmente a la grasa que se ha ido acumulando en estas partes del cuerpo.

De hecho, es común que, a medida que se va cumpliendo años, las distintas fibras tanto de colágeno como de elastica presentes de manera natural en los tejidos acaben por debilitarse, lo que aumenta el deslizamiento de la piel sobre los tejidos y los músculos, y, con ello, la aparición de esa incómoda y molesta flacidez. A lo que se le suma la formación de los típicos hoyuelos en la superficie de la piel (epidermis).

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Celulitis dura

Suele ser también conocida con el nombre de celulitis sólida. De acuerdo a los expertos, se diferencia fundamentalmente de los otros tipos de celulitis en que es más difícil de tratar, debido sobre todo a que en la mayoría de las ocasiones aparece como resultado tanto del desarrollo como de la compactación de la celulitis a lo largo de los años, debido al sobrepeso y al sedentarismo (es decir, a la falta de actividad física).

Al igual que ocurre con los otros tipos de celulitis, es común que se localice en los muslos, alrededor de las algas y las caderas, y su apariencia tiende a ser más bien compacta. Además, es también habitual que pueda doler ligeramente al tacto.

Los expertos incluso la consideran como una etapa más severa de la celulitis, motivo por el cual es clasificada desde un punto de vista médico como un tipo de celulitis de segundo graso. Es más, se sabe que incluso las mujeres más activas -independientemente de que sigan un estilo de vida activo y una alimentación saludable-, pueden llegar a sufrirla.

Lo cierto es que es un tipo de celulitis que puede identificarse fácilmente porque aparece en forma de depresiones profundas, así como determinadas imperfecciones en los muslos. Y la conocida como piel de naranja destaca por ser uno de sus síntomas o signos más característicos.

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Celulitis edematosa

También clasificada desde un punto de vista médico como un tipo de celulitis de tercer grado, se diferencia de la anterior principalmente en que es la forma más grave de celulitis, debido principalmente a que puede llegar a formarse como consecuencia de una mala circulación de la sangre. Es decir, cuando aparece, puede alertar al especialista de la posible existencia de un problema de origen circulatorio, el cual debe tratarse debida y correctamente.

Al tacto suele ser bastante dolorosa, especialmente cuando la persona afectada tiende a sentarse durante demasiado tiempo en una misma posición. De hecho, aparece también en áreas comunes donde los otros tipos de celulitis también se forman, lo que incluye las rodillas y los muslos, así como la parte inferior de las piernas.

No en vano, es tan grave que, en ocasiones, cuando se desarrolla muchísimo, puede llegar a alterar la forma normal de las piernas, haciendo que se hinchen. Cuando esto ocurre, la celulitis puede ser muy dolorosa. Es más, puede ocasionar acumujación de líquidos y la aparición de una condición muy común en estos casos: piernas cansadas.

Por otro lado, aún cuando suele surgir en mujeres de mediana edad, como coinciden en señalar los especialistas, se caracteriza por ser un tipo de celulitis poco común.

Cómo tratar los distintos tipos de celulitis

Tratamiento de la celulitis blanda, flácida o suave

Una de las principales “ventajas” de este tipo de celulitis (recordemos, clasificada como de primer grado) es que destaca por ser uno de los más fáciles de tratar.

De hecho, bajar de peso puede ayudar en esta ocasión a la hora de eliminar los efectos más visibles de la celulitis suave, a la vez que propicia una mejor circulación y un mejor tono de la piel, de manera que no solo es posible reducir la celulitis visiblemente, sino conseguir evitar la incómoda y molesta acumulación de líquidos.

También se recomienda adoptar una dieta saludable, preferiblemente baja en grasas malas y carbohidratos simples.

Tratamiento de la celulitis dura o compacta

Como ocurre con las estrías, no hay nada mejor a la hora de tratar este tipo de celulitis que actuar rápidamente. Las posibilidades de conseguir unos resultados más adecuados con el tratamiento tienen que ver con el momento en que este se aplica. Por tanto, debe ser tratada justo desde el mismo momento en que notamos su aparición.

En cualquier caso, los tratamientos anticelulíticos a base de cremas y geles anticelulíticos pueden ser de mucha ayuda a la hora de mejorar su apariencia, sobre todo cuando son aplicados dos veces al día (mañana y noche), durante un período de tiempo determinado.

No obstante, existen también otras opciones útiles. Por ejemplo, podemos mencionar las técnicas de endermología, que consisten en levantar y separar la celulitis del músculo. Además, en los últimos años los expertos utilizan inyecciones con una combinación de extractos naturales, nutrientes y medicamentos, aplicadas en la capa del mesodermo, que ayudarán a tratar eficazmente el problema debajo de la superficie de la piel (mesoterapia).

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Tratamiento de la celulitis edematosa

Como te hemos mencionado en una ocasión anterior, se caracteriza por ser uno de los tipos de celulitis más graves, debido fundamentalmente a que es el resultado de una mala circulación sanguínea y también de una retención / acumulación de líquidos excesiva, lo que origina la aparición de otras molestias habituales, como hinchazón, cansancio, calambres y retención de agua.

Por tanto, el tratamiento médico a aplicar debe enfocarse en un primer momento a abordar cualquier tipo de problema que exista con la circulación, y a reducir al máximo la acumulación de líquidos. Esto es importantísimo, en especial si tenemos en cuenta que ambas condiciones consideradas como factores contribuyentes a su aparición.

Siempre y cuando lo recomiende el especialista, las medias de compresión pueden ser de cierta utilidad, al igual que practicar ejercicio físico de manera activa y regular, como: caminar o correr suavemente, andar en bicicleta, nadar o, en definitiva, cualquier tipo de ejercicio físico de bajo impacto.

Después de descubrir cuáles son los distintos tipos de celulitis que existen, y cómo es el tratamiento de cada uno de ellos, no hay duda que siempre es mejor intentar, al menos, hacer todo lo posible para prevenir que se forme.

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