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¿Cómo hacer un aceite corporal casero?

Ya te hemos hablado en bastantes ocasiones acerca de los beneficios y las ventajas que supone seguir una rutina de cuidado de la piel de forma diaria y regular, puesto que se convierte en una de las mejores opciones a la hora de disfrutar de una piel mucho más hidratada, suave y protegida. En este sentido, los aceites corporales pueden convertirse en una opción excelente. Es más, ¿sabías que es posible hacer un aceite corporal casero fácilmente en casa? Te explicamos cómo.

Un aceite corporal es un producto que, básicamente, consiste en un aceite, el cual puede ser aplicado sobre la piel con la finalidad de proporcionar una serie de ácidos grasos y nutrientes útiles para el cuidado de la piel.

Cómo hacer un aceite corporal casero

No obstante, no hay duda que una de sus principales finalidades es la de hidratar y humectar la piel, debido principalmente a que pueden ser de muchísima ayuda a la hora de aliviar la sequedad, reducir los parches resecos y ásperos y, lo que es aún más importante, nutrir la barrera cutánea naturalmente presente en la piel.

Lo cierto es que, en la mayoría de las ocasiones, un aceite corporal no tiende a diferenciarse mucho de un aceite facial, debido principalmente al hecho de que este debe igualmente penetrar en la piel, para proporcionar básicamente sus diferentes beneficios y propiedades, al igual que no debería dejarla con una sensación grasosa incómoda.

Además, aunque en un primer momento podamos pensar que son productos parecidos, la realidad es que sí encontramos ciertas diferencias entre un aceite corporal y una loción corporal. De hecho, una de las principales diferencias la encontramos en su contenido graso.

Y es que los aceites contienen distintos tipos de ácidos grasos, algunos de los más importantes tienden a ser los ácidos omega 3, omega 6 y omega 9, los cuales son ciertamente esenciales a la hora de proteger la barrera cutánea, combatiendo no solo el daño causado por los rayos ultravioleta (daño solar), sino también el propio envejecimiento de la piel.

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Receta de aceite corporal casero

Como comprobarás a continuación, la realidad es que hacer un aceite corporal en casa es tan sencillo como simple. No en vano, para elaborarlo necesitas únicamente un aceite portador y algún que otro aceite esencial.

Y aunque en esta ocasión te proponemos la elaboración utilizando un único aceite portador y un aceite esencial, en un próximo apartado podrás descubrir cuáles son los mejores aceites portadores para usar en tu receta casera, dependiendo del tipo de piel que tengas.

Ingredientes:

  • 6 cucharaditas de aceite de aguacate
  • 6 cucharaditas de aceite de almendras dulces
  • Unas gotas de aceite de vitamina E
  • 10 gotas de aceite esencial de manzanilla

Elaboración: 

El proceso es bastante sencillo. De hecho, tan solo debes introducir todos los ingredientes, en las cantidades indicadas, en un frasco de vidrio de pequeño tamaño con gotero, cerrar la tapa, y agitar bien hasta conseguir que los ingredientes se hayan mezclado y combinado entre sí.

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Receta de aceite corporal casero con manteca de karité

La manteca de karité se caracteriza por ser un ingrediente natural de reconocida eficacia nutritiva y humectante. En esta ocasión, vamos a aprender a hacer un aceite corporal incluyendo a este ingrediente.

Ingredientes:

  • 1 parte de manteca de karité
  • 1 partr de aceite de argán

Elaboración:

Tan solo debes combinar en un frasco de vidrio pequeño la manteca de karité y el aceite de argán, combinando bien hasta que los ingredientes se mezclen. Finalmente, si lo deseas, puedes añadir algún aceite esencial que te guste, como por ejemplo aceite esencial de lavanda.

En caso de añadirlo, recuerda siempre añadir entre 10 a 15 gotas de aceite esencial de lavanda, volviendo a mezclar de nuevo hasta que los ingredientes se combinen.

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Los mejores aceites portadores para usar en tu aceite corporal casero

Como de buen seguro sabrás, existen distintos aceites que podrían aumentar el riesgo de formación de brotes de acné, debido a que, al ser comedogénicos, tienden a tapar u obstruir los poros. Por tanto, siempre es conveniente asegurarnos que el aceite corporal que vayamos a usar es adecuado para nuestro tipo de piel.

A continuación te proporcionamos una guía útil que te ayudará a la hora de confeccionar mejor tu receta:

  • Piel sensible: aceite de aguacate, aceite de almendras dulces, aceite de girasol, acelte de caléndula y aceite de semillas de cáñamo.
  • Piel seca: aceite de aguacate, aceite de sésamo, aceite de semillas de albaricoque y aceite de salvado de arroz.
  • Piel normal: aceite de jojoba o aceite de almendras dulces.
  • Piel grasa: aceite de jojoba, aceite de semillas de uva, aceite de cártamo o aceite de girasol.
  • Piel con estrías: aceite de rosa mosqueta, aceite de caléndula infundido o aceite de argán.
  • Piel con celulitis: aceite de rosa mosqueta o aceite de argán.
  • Piel con arrugas (piel madura): aceite de onagra, aceite de oliva virgen extra, aceite de argán, aceite de borraja o aceite de almendras dulces.
  • Piel con cicatrices: aceite de argán, aceite de caléndula y aceite de rosa mosqueta.

Respecto a los aceites esenciales, a continuación te descubrimos también algunas opciones adecuadas en función de tu tipo de piel:

  • Piel seca: aceite esencial de lavanda, rosa, jazmíon, caléndula y semilla de zanahoria.
  • Piel sensible: aceite esencial de manzanilla, romero, caléndula y lavanda.
  • Piel grasa: aceite esencial de salvia, geranio, limón, lavanda, árbol del té, bergamota o pachulí.
  • Piel con arrugas (piel madura): aceite esencial de lavanda, naranja dulce, semilla de zanahoria, rosa o incienso.
  • Piel con estrías y celulitis: aceite esencial de lavanda, incienso o jazmín.
  • Piel con manchas: aceite esencial de palmarosa, enebro, árbol del té o milenrama.
  • Piel con picazón: aceite esencial de caléndula, manzanilla, lavanda o jazmín.

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Cómo usar nuestro aceite corporal casero

Una vez hemos descubierto de qué manera podemos elaborar nuestro propio aceite corporal casero, le llega el turno a su aplicación, lo que puede llegar a plantearnos algunas dudas, como: ¿cómo usarlo, cuándo aplicarlo y de qué forma? Conocerlo nos ayudará a la hora de disfrutar de absolutamente todas sus cualidades al máximo.

Como opinan muchos expertos, lo más recomendable siempre es aplicarnos nuestro aceite corporal después de un baño o la ducha, pero cuando la piel se encuentra todavía húmeda; esto ayudará de forma muy positiva a la hora de retener la humedad al máximo.

Para ello, basta con aplicarnos el aceite corporal casero directamente sobre la piel húmeda, aplicando mediante un suave masaje, mientras dejamos que penetre en la piel hasta que deje esa sensación suave y confortable.

Por otro lado, algunos especialistas aconsejan aplicarse unas pocas gotas de aceite corporal también antes de la ducha, lo que podría ser especialmente adecuado e interesante para quienes sufren habitualmente de piel seca o muy seca.

Esto es debido a que la limpieza de la piel podría quitar esa hidratación tan necesaria cuando tenemos la piel sensible y muy seca. Por lo que, si aplicamos el aceite antes de la ducha, puede ayudar a generar una barrera protectora entre la piel y el agua, mitigando con ello parte de la pérdida de humedad.

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Beneficios de usar un aceite corporal casero

Como es lógico imaginar, lo cierto es que los beneficios que nos proporciona un aceite corporal casero son absolutamente los mismos que nos podría brindar un aceite corporal comprado en cualquier tienda. Con la diferencia de que se trata de una receta elaborada en casa, por lo que sabemos qué ingredientes hemos usado en su elaboración, así como su procedencia.

Esto ofrece sin duda alguna cualidades añadidas, sobre todo para quienes prefieren utilizar productos para el cuidado de la piel elaborados únicamente con ingredientes naturales, o de procedencia orgánica. Y es que podemos añadir cualquier ingrediente que nos interese.

Respecto a sus beneficios, uno de los más evidentes es su cualidad para sellar la humedad naturalmente presente en la piel. Es decir, destaca por su beneficio oclusivo, lo que se traduce en que sellan la hidratación existente en la piel, la cual puede provenir de la piel húmeda (por ejemplo, después de la ducha o el baño) o del humectante.

Por este motivo, es fundamental aplicarnos el aceite corporal -sea casero o no- inmediatamente después de la ducha o del baño (esto es, preferiblemente dentro de los primeros minutos tras el baño, sin habernos secado la piel), o bien incluso después de habernos aplicado nuestra crema hidratante nutritiva.

Los lípidos naturalmente presentes en su composición también brindan cualidades únicas. Y es que ayudan a llenar los espacios que encontramos entre las células causados habitualmente tanto por la sequedad como por la descamación, ayudando a disfrutar de una piel mucho más suave y nutrida. De ahí que sean ideales para quienes tienen la piel seca y habitualmente escamosa.

Además, si escogemos para su elaboración aceites nutritivos con alto contenido no solo en ácidos grasos, sino también en vitaminas (entre las que destaca la presencia de la vitamina A, C y E) no hay duda que también es una opción excelente a la hora de nutrir la piel activamente, por lo que no hay nada mejor que aprender a cómo hacer un aceite corporal casero, para incluirlo a nuestra rutina de cuidado de la piel casera.

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