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Qué es una mascarilla peel off y cómo aplicarla

Qué es una mascarilla peel off y cómo aplicarla

Es bastante probable que en algún que otro momento te hayas aplicado ya sobre la piel una mascarilla peel off, incluso sin saber que esa mascarilla en concreto recibía ese nombre tan particular y único. Como su propia traducción ayudaría a indicar, peel off significa básicamente retirar la piel. Y, precisamente, tal y como veremos, haría referencia al movimiento de retirar la mascarilla facial una vez aplicada, como si se tratara de una segunda piel. Te explicamos todo lo que necesitas saber acerca de las mascarillas peel off, en qué consiste, qué beneficios proporcionan y, sobre todo, de qué manera puedes aplicarlas.

Si sigues una rutina de cuidado de la piel es bastante probable que ya conozcas muchas de las ventajas, beneficios y cualidades que nos proporciona el uso regular de las mascarillas faciales.

Qué es una mascarilla peel off y cómo aplicarla

Por un lado, por ejemplo, proporcionan la ventaja de poder elegir qué mascarilla facial nos interesa más en todo momento, debido fundamentalmente a que en función de los ingredientes activos con que hayan sido elaboradas, brindarán toda una amplia variedad de beneficios.

Por ejemplo, es perfectamente posible optar por una mascarilla hidratante en aquellos momentos en los que tenemos la piel seca o reseca, lo que brindará precisamente una serie de cualidades humectantes e hidratantes únicas.

También es posible optar por una mascarilla matificante cuando, por ejemplo, tendemos a tener la piel demasiado grasa, con cierta propensión al acné y a los brotes. De esta manera, se consigue reducir al máximo ese brillo tan característico y particular que comúnmente se relaciona con el exceso de grasa.

A su vez, también es posible conseguir disminuir al máximo el agrandamiento de los poros, por lo que se reduce el riesgo de acumulación de células muertas e impurezas, y con ello la formación de brotes de acné.

Aún cuando existen una amplia diversidad de mascarillas faciales, muchas de las cuales podemos adquirir fácilmente en las tiendas, o incluso podemos elaborarlas nosotros mismos en casa, es bastante posible que en algún que otro momento hayas utilizado una mascarilla peel off. O que, al menos, la hayas visto utilizar en alguna que otra película o serie televisiva. Y a continuación te explicamos en qué consisten.

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¿Qué es una mascarilla peel-off?

La mascarilla peel-off no es más que una mascarilla facial que se seca formando una especie de segunda piel, la cual luego debe ser retirada desplegándola con cuidado a lo largo del rostro, hasta retirarla y eliminarla por completo.

Esto genera la sensación de tratarse de una segunda piel, aunque en realidad no sea así, motivo por el cual es conocida como mascafilla facial desplegable, la cual se despega con suavidad de forma completa y sencilla. Por este motivo son también denominadas como mascarillas faciales exfoliantes.

Es cierto que, en los últimos años, han conseguido convertirse en tendencia en el cuidado de la piel, y actúan adhiriéndose a la capa superior de la piel, de tal manera que, cuando la dejamos actuar el tiempo suficiente y la retiramos posteriormente, es posible visualizar todo el aceite y la suciedad que hemos conseguido retirar con su ayuda.

Eso sí, el hecho de que puedan funcionar o no, y que sean de utilidad, dependerá directamente de nuestro tipo de piel, de los ingredientes activos que se han utilizado en la elaboración de la mascarilla, y de cómo la integremos en nuestra rutina de cuidado de la piel.

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Cómo elegir una mascarilla peel off

Debemos tener en cuenta, en un primer momento, que las mascarillas peel off son capaces de absorber el exceso de grasa al máximo, por lo que las personas con piel grasa y con cierta tendencia al acné serán las primeras en beneficiarse al máximo de todas las cualidades que podrían proporcionar este tipo de mascarillas.

Debido a ello, puede no ser tan adecuada para personas con la piel sensible, seca o delicada, en especial incluso para quienes tienen rosácea o dermatitis, puesto que podría aumentar la irritación de la piel o incluso ocasionar la aparición de brotes (lo que dependerá también de los ingredientes que encontraremos en la mascarilla).

No obstante, esto no significa necesariamente que quienes tienen la piel seca no puedan beneficiarse del uso regular de las mascarillas peel-off, aunque es evidente que es sumamente importante fijarse bien en los ingredientes activos que encontraremos en su composición.

Por ejemplo, si nuestra piel tiende a ser grasa o presenta cierta propensión a los brotes de acné, lo ideal es utilizar mascarillas peel-off que contengan ácido glicólico, ácido salicílico, hamamelis, carbón o arcilla como ingredientes activos.

Sin embargo, si nuestra piel tiende a, por lo general, ser más seca, lo ideal es optar por mascarillas elaboradas con ingredientes activos hidratantes o calmantes, como el ácido hialurónico, la avena, la vitamina E o la glicerina.

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Cómo aplicarte una mascarilla peel-off

Muchos expertos aconsejan integrar el uso de cualquier tipo de mascarilla facial de forma conjunta con la propia rutina de cuidado de la piel. Y es que se trata de algo fundamental, puesto que solo de esta manera nos aseguraremos hacelro correctamente, y en el momento más oportuno.

Por ejemplo, es de vital importancia limpiarnos la piel siempre antes de la aplicación de cualquier producto relacionado con la rutina de cuidado de la piel, algo esencial si deseamos que, precisamente, esos productos cumplan con sus propósitos.

En el caso de la mascarilla facial, es fundamental limpiar bien la piel del rostro antes de su aplicación, lo que ayudará de forma enormemente positiva a la hora de conseguir que los distintos ingredientes que encontremos en su composición hagan el trabajo.

La limpieza, por ejemplo, es de enorme utilidad a la hora de retirar todas las impurezas, células muertas y envejecidad acumuladas, la suciedad, el exceso de sebo y la suciedad y contaminación ambiental. Además, abre los poros, lo que ofrece la posibilidad de que los distintos nutrientes de la mascarilla facial actúen mejor, de forma más profunda y completa.

Una vez hecho esto, hay quien aconseja darse unos ligeros golpecitos en la cara con la ayuda de una toalla limpia y tibia; o, bien, darse una ducha caliente. En cualquier caso, ambas situaciones ayudarán a abrir los poros, con lo que se consigue preparar la piel al máximo para recibir mejor la mascarilla.

Ahora, llegamos al paso más importante: la aplicación uniforme de la mascarilla a lo largo de toda la piel del rostro. Es muy común que la mascarilla venga en el interior de un pequeño envase o bolita, y en la mayoría de las ocasiones suele presentar una consistencia muy característica, comúnmente en forma de gel, ideal para ayudar a cubrir toda la cara.

Para ello, tan solo debemos abrir el envase o la bolsa y empezar a aplicarnos la mascarilla sobre la piel limpia del rostro. Puedes ayudarte con los dedos, o bien con la ayuda de un cepillo de silicona específicamente diseñado para ayudar en el proceso de aplicación de las mascarillas.

En cualquier caso, independientemente de qué método usemos, es fundamental asegurarnos de cubrir todas las áreas del rostro; eso sí, exceptuando el delicado contorno de los ojos, la boca y la nariz. Igualmente, es importantísimo mantener una aplicación uniforme y ordenada.

Ahora es conveniente dejar que la mascarilla se seque y actúe el tiempo recomendado por el fabricante de la misma (encontraremos estas indicaciones en el envase). En cualquier caso, bastará con dejarla actuar durante 15 a 20 minutos, como máximo.

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Finalmente, llegamos al momento importante: cuando la mascarilla se haya secado completamente, y haya pasado el tiempo recomendado por el fabricante de aplicación, es conveniente retirarla de la piel con cuidado.

Para hacerlo, es conveniente empezar a retirar la mascarilla desde la esquina de la frente o de la mejilla, moviéndonos siempre en la dirección de la nariz.

Es normal que este paso pueda causar alguna pequeña molestia. Esto es debido a que la mascarilla tiende a adherirse a la capa más superficial de la piel con la finalidad, precisamente, de atrapar todo el exceso de sebo y de impurezas, para poder luego eliminarlos de forma completa y efectiva.

Por tanto, es necesario tomarse cierto tiempo y retirar la mascarilla con suma delicadeza, sin estirar demasiado para evitar daños innecesarios.

En cualquier caso, dado que no todas las mascarillas salen perfectamente, en ocasiones es normal que dejen algún residuo impregnado en la piel. Por este motivo, es posible limpiarse la piel con la ayuda de una toalla seca y limpia, o bien con un paño húmedo.

Para terminar, recuerda que es esencial continuar con la rutina de cuidado de la piel, lo que significa que, una vez la mascarilla haya conseguido eliminar toda la grasa, es conveniente continuar con el tónico, el sérum facial (si lo usas) y el hidratante.

No en vano, la crema hidratante se convierte en uno de los últimos productos esenciales a aplicar en la rutina de cuidado de la piel, ayudando de forma muy positiva a la hora de reponer la piel después del uso de la mascarilla peel off.

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