Facial

Doble limpieza facial

Seguir una rutina de cuidado de la piel nos confiere una serie de beneficios únicos, útiles e interesantes a la hora de ocuparnos de las diferentes necesidades que esta pueda tener cada día. Lo que supone el uso no solo de un tónico y un humectante, sino de la aplicación, al principio, de un buen limpiador facial. En algunos casos podría hacerse necesario ir un poco más allá, lo que supone el uso de la conocida como doble limpieza facial, sobre la que queremos hablarte en esta ocasión.

Doble limpieza facial

¿Por qué la limpieza facial es tan importante?

Solemos pensar que el cuidado de la piel es solo necesario cuando existe algún tipo de problema cutáneo, lo que incluiría, por ejemplo, tener la piel sensible o delicada, deshidratada o reseca.

Pero, como coinciden en señalar muchos especialistas, seguir una rutina de cuidado de la piel diaria se convierte, precisamente, en la mejor forma de prevenir muchos de estos problemas e imperfecciones.

De hecho, los pasos para conseguir una piel sana y saludable no son solo necesarios; también se caracterizan por ser tremendamente sencillos y fáciles de implementar, por lo que no se requiere ser un experto dermatólogo, o un profesional con experiencia, para mantener día a día nuestro propio régimen de belleza.

No debemos olvidarnos que la clave a la hora de conseguir una buena resiliencia de la piel es conocerla y tratarla adecuadamente, e invertir trempano en su salud puede llegar a convertirse en la mejor forma de protegerla, evitando con ello la aparición de sequedad, deshidratación y otros problemas comúnmente asociados al no seguimiento de una rutina regular.

La limpieza facial, por poner solo un sencillo y simple ejemplo, se convierte en un paso esencial, el primer que debemos llevar a cabo siempre, puesto que sin una limpieza adecuada, el resto de productos que forman parte de la rutina no harán el papel para el que fueron diseñados, desarrollados y concebidos.

Al contrario, si nuestra piel no se encuentra perfectamente limpia, y libre tanto de impurezas como de suciedad, acabaríamos desperdiciando unos productos originalmente muy valiosos, dado que no dejaremos que puedan absorberse y penetrar más fácilmente en la piel.

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¿Qué es la doble limpieza facial?

Es muy probable que, en algún que otro momento, hayas escuchado hablar acerca de la conocida como doble limpieza facial, pero nunca hayas necesitado o no te hayas aventurado a practicarla. Quizá porque el hecho de ser “doble” puede suponer un mayor trabajo, cuando en realidad no tiene por qué ser así.

Sí es cierto que su origen lo encontramos en la rutina coreana de cuidado de la piel de 10 pasos. Y consiste en utilizar dos limpiadores diferentes, uno con aceite y otro con agua, con la finalidad de tener el rostro lo más limpio posible, todo ello sin irritar la piel.

Se trataría, de hecho, de un método que se basa en un principio respaldado por la ciencia, el cual indica que un limpiador a base de aceite eliminará cualquier exceso de sebo, así como los residuos de cualquier cosmético a base de aceite (lo que incluye maquillaje y cosméticos en sí mismos).

Mientras que, el limpiador a base de agua, será eficaz para eliminar cualquier impureza y suciedad que tapone y obstruya los poros.

El resultado, después de aplicarnos la doble limpieza facial, es más que evidente: conseguimos disfrutar de una piel mucho más suave y limpia, con unos poros libres de impurezas y exceso de poros, visiblemente más claros y limpios.

En resumidas cuentas, mientras que en una primera ronda se consigue eliminar las bacterias, el sudor y las células muertas y envejecidas de la piel, la segunda ronda de limpieza ayudará a limpiar con mayor profundidad los poros, eliminando con ello cualquier tipo de suciedad e impureza.

Eso sí, en caso de que no estés segura de qué producto usar, y aunque nos ocuparemos sobre ello en el apartado Cómo hacer la doble limpieza facial, la doble limpieza el uso de un aceite limpiador, agua micelar o un bálsamo, primero, y posteriormente un limpiador más profundo, en especial un limpiador a base de agua.

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Para qué sirve la doble limpieza facial

La doble limpieza facial proporciona excelentes beneficios en el proceso de limpieza de la piel del rostro. Por ejemplo, previene la acumulación de bacterias, sebo y aceite, ayudando positivamente contra la acumulación y el taponamiento de los poros, lo que reduce el riesgo de brotes de acné y espinillas.

De hecho, como manifiestan muchos especialistas, la acumulación de sebo tiende a ocasionar infecciones cutáneas, las cuales conducen a la aparición / formación del acné.

En este sentido, los limpiadores a base de aceite son excelentes a la hora de eliminar las impurezas, el maquillaje y los cosméticos, el exceso de cebo y las impurezas, lo que acumulados en exceso origina la aparición de acné.

Además, la doble limpieza facial ayuda a mejorar la eficacia del resto de productos que forman parte de la rutina de cuidado de la piel, sobre todo cuando se aplica por la noche, pudiendo ayudar a que el resto de productos tienden a penetrar mejor, absorbiéndose más fácilmente.

De esta manera, se consigue que tanto los poros como la propia piel se encuentren perfectamente limpios, y mejor preparados, a la hora de recibir mejor la absorción tanto de los sueros como de los humectantes.

Aún cuando cualquier tipo de piel puede disfrutar al máximo de las bondades proporcionadas por la doble limpieza facial, ¿sabías que es una opción particularmente interesante para quienes tienen la piel seca?

Esto se debe a que ambos pasos son suaves, funcionando mucho mejor que una fórmula más fuerte para combatir la sequedad excesiva o la mayor sensibilidad de la piel, dejando incluso un poco de humedad.

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¿Cómo hacer la doble limpieza facial?

El proceso es muchísimo más sencillo y simple de lo que piensas, puesto que implica básicamente el uso de agua micelar, un bálsamo limpiador o un aceite limpiador, y finalmente acabar con la aplicación de un limpiador más profundo en último lugar.

No en vano, la doble limpieza facial es útil para cualquier tipo de piel; eso sí, siempre y cuando se utilicen las fórmulas más adecuadas. Por ejemplo, en caso de que tengas la piel seca, evidentemente lo más aconsejable es escoger limpiadores suaves, que no retiren o eliminen aceites naturales.

En estos casos lo más aconsejable es escoger un limpiador con pH neutro que ayude a asegurar que la piel no se seca o se reseca más, lo que incluiría la presencia de determinados ingredientes en su composición, como la manteca de karité, miel, escualeno o algunos aceites vegetales, como el aceite de jojoba.

Si tienes la piel grasa o mixta, existen determinados ingredientes muy recomendados, como aquellos que presenten cualidades antiinflamatorias, como la vitamina E, que podría ayudar a combatir los puntos negros y las espinillas. A su vez, la piel mixta en concreto puede beneficiarse con el uso de las ceramidas con la finalidad de retener al máximo la humedad.

¿Y en caso de tener la piel sensible y delicada? Lo mejor en estos casos es optar por cualquier tipo de limpiador que no contengan fragancias, y que se caracterizan por ser, sobre todo, más suaves.

Una vez hayas escogido los limpiadores más adecuados, en función de tu tipo de piel, le llega el turno a la aplicación de la doble limpieza facial. Toma nota:

Paso 1: Limpiar la piel con la ayuda de un limpiador a base de aceite

Recuerda que en este primer paso no tienes por qué utilizar un limpiador a base de aceite, también puedes usar un bálsamo limpiador, o incluso el agua micelar. Aunque es cierto que el limpiador a base de aceite es ideal para extraer mejor las impurezas a base de aceite, como el maquillaje, los cosméticos y el exceso de sebo.

Para aplicarlo, tan solo debes utilizar en primer lugar un paño limpio, húmedo y ligeramente tibio, aplicándolo sobre la piel del rostro y dejando actuar durante algunos minutos. Luego, debes aplicarte el limpiador a base de aceite lentamente sobre la piel, masajeándolo con suavidad. Hacerlo así te ayudará a disolver prácticamente todas las impurezas.

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Paso 2: Limpiar de nuevo con la ayuda de un limpiador a base de agua

Ahora le llega el turno a un limpiador a base de agua, el cual es útil para eliminar las impurezas y los residuos a base de agua, como por ejemplo es el caso del sudor o de la propia suciedad en sí. Lo mejor, eso sí, es optar por algún limpiador profundo, suave pero efectivo, que no reseque la piel y que tenga un nivel de pH más bien bajo.

No obstante, su aplicación es ligeramente diferente al primer paso. Y es que, en lugar de masajearlo, es conveniente hacer movimientos ligeros y rápidos, desde el interior de la cara, hacia afuera.

Finalmente, una vez te hayas aplicado la doble limpieza facial, es conveniente seguir con tu rutina de cuidado de la piel, lo que significa seguir con el uso de un tónico facial, un sérum y, finalmente, un humectante.

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