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Todo sobre el colágeno para la piel

Si tuviéramos que hablarte de un principio activo que en los últimos años se ha vuelto enormemente popular y común en muchas cremas antienvejecimiento y antiedad, el colágeno es posiblemente uno de los más destacados. Y es que se trata de una proteína que nuestro organismo produce de forma natural, y que forma parte importante de los distintos tejidos conectivos, ligamentos, músculos y la propia piel. Pero con el paso del tiempo esa producción se ralentiza, motivo por el cual se forman líneas finas y arrugas. Te descubrimos en esta ocasión todo lo que necesitas saber sobre el colágeno para la piel.

Lo cierto es que podríamos decir que el colágeno se convierte en uno de esos componentes que en los últimos años ha conseguido una enorme popularidad por los supuestos usos y beneficios que proporciona cuando es aplicado sobre la piel.

Colágeno para la piel

De hecho, se trata de un componente muy interesante en muchas cremas tópicas, especialmente aquellas comúnmente diseñadas en tratamientos antienvejecimiento y antiarrugas, ya que esta fibra juega un papel importante en el envejecimiento de la piel.

Por ejemplo, es esencial a la hora de mantener la estructura de la piel, por lo que cuando su producción disminuye o se ralentiza a partir de los 20 años de edad, es común que con el paso de los años acaben surgiendo arrugas y otros síntomas asociados con el envejecimiento, como piel flácida y mucho más delgada.

Por este motivo es habitual encontrar el colágeno hidrolizado o el colágeno marino en la composición de muchas cremas y tratamientos antiage, puesto que podría ser de cierta utilidad a la hora de aumentar la producción del colágeno naturalmente presente en la piel, o bien aumentar la síntesis del mismo.

Descubre: Qué es el colágeno hidrolizado y cuáles son sus beneficios

¿Qué es el colágeno?

El colágeno consiste en una proteína esencial en nuestro cuerpo, debido principalmente a que se convierte en uno de los componentes básicos de nuestra piel, en torno a un 75-80 por ciento aproximadamente. Pero también lo encontramos en los ligamentos, tendones y huesos.

Esto significa que el colágeno constituye alrededor de un 75-80 por ciento de la estructura de soporte de la piel, confiriéndole estructura, tersura y firmeza. Es decir, podríamos concebirlo como una especie de “colchón”, que le brinda a la piel tanto estructura como apoyo.

Así, a medida que nuestro cuerpo tiende a producir menos cantidad de colágeno, y a su vez lo hace de peor calidad, es normal que surjan síntomas asociados al envejecimiento, como piel mucho más seca, arrugada y ligeramente más delgada.

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¿Por qué el colágeno es tan importante para la piel?

Con el paso de los años, es muy común que el colágeno empiece a degrasarse, especialmente tanto con la edad como con la genética, lo que puede afectar incluso a la rapidez con que ocurre esta degradación.

Especialmente a partir de cierta edad (la mayoría de expertos coinciden en señalar la edad de los 20 años como el comienzo de esa degradación y ralentización en su producción), tendemos a perder colágeno cada año, lo que se suma a la producción de colágeno de menor calidad.

A su vez, los radicales libres tienden a dañar esta proteína todavía más, lo que al final acaban acelerando su descomposición, de manera que los síntomas asociados tienden a volverse muchísimo más evidentes a medida que vamos envejeciendo.

Debemos tener en cuenta que el colágeno proporciona rigidez, estructura, dureza y textura a los diferentes tejidos corporales, entre los que precisamente se encuentra la piel. Así, cuando se entremezcla con la elastina (es decir, las fibras elásticas igualmente presentes en la piel), le confiere fuerza, elasticidad y resistencia.

Pero cuando el colágeno empieza a degradarse en la piel, y sus niveles al final acaban descendido en el cuerpo, es normal comenzar a observar las primeras arrugas, que pueden ser o no más o menos profundas.

Por tanto, es evidente que si el colágeno forma una parte esencial de nuestra piel, es previsible que su aporte en forma de cremas tópicas o suplementos orales se traduzca en un beneficio para el cuidado de la piel.

Precisamente, debido a que nuestro cuerpo tiende a descomponer más colágeno del que producimos, especialmente cuando vamos envejeciendo, es normal plantearse la posibilidad de añadir a nuestra rutina de cuidado de la piel una crema con colágeno, o cualquier otro tipo de tratamiento similar.

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Para qué sirve el colágeno: sus usos en la piel

Útil contra las arrugas

El colágeno puede convertirse en un principio activo ciertamente importante en una amplia diversidad de cremas antienvejecimiento, con claros efectos y beneficios antiarrugas.

Esto es debido a que el colágeno puede ser muy útil a la hora de rellenar las arrugas y brindar firmeza a la piel, de forma que ayudaría a mejorar los contornos de la piel y rellenar, con ello, las depresiones.

Además de las propias cremas tópicas, podemos mencionar las inyecciones de colágeno, que al ser un compuesto fácilmente reabsorbible pueden ser utilizados desde un punto de vista cosmético con la finalidad de eliminar tanto las líneas como las arrugas del rostro.

A su vez, también se ha encontrado que podrían ser de cierta utilidad a la hora de mejorar las cicatrices, siempre y cuando, eso sí, no presenten un borde afilado.

Eso sí, si bien es cierto que la aplicación de cremas con colágeno no revertirá las arrugas ni las líneas finas, sí ayudará positivamente a la hora, al menos, de hacerlas menos visibles, mejorando incluso el tono de la piel.

También podría ayudar a aumentar la elasticidad natural de la piel, y ser de utilidad a la hora de mejorar el proceso de reparación de la piel, alentando con ello a que nuestro organismo pueda producir nuevo colágeno, lo que a su vez se traduciría en la prevención de algunos de los síntomas comúnmente asociados al envejecimiento.

Ideal para reemplazar el colágeno que se pierde con el envejecimiento natural

Como ya te hemos comentado en diferentes momentos, a medida que vamos envejeciendo el colágeno se degrada, mientras que su producción natural por parte del cuerpo se ralentiza cada año un poco más.

Así, cuando llegamos a los treinta o cuarenta años de edad es común que nuestro cuerpo acabe produciendo todavía menos colágeno, de ahí que a partir de esa edad las arrugas y la sequedad de la piel se vuelvan todavía más evidentes y visibles.

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Ayuda a aumentar la elasticidad de la piel

Además de ayudar a suavizar las arrugas, rellenándolas y haciéndolas menos visibles, también se ha demostrado que puede ser de utilidad a la hora de mejorar la elasticidad natural de la piel.

De esta forma, la piel tiende a disfrutar de una mejor tersura y firmeza, de forma que incluso es posible conseguir prevenir la formación de nuevas arrugas y líneas finas.

Es útil para retener mejor la humedad de la piel

Dado que el colágeno aplicado tópicamente o en forma de suplemento oral ayuda a reponer el colágeno naturalmente perdido y degradado, es evidente que sus beneficios se notarán en la piel, sobre todo después de un tiempo.

Es más, ¿sabías que también es útil a la hora de retener mejor la humedad? En este sentido se tiende a combinar con el ácido hialurónico, que también es un componente naturalmente producido por el cuerpo, encargado de la humectación e hidratación natural de la piel.

Sus beneficios son todavía mayores cuando, en una determinada crema antiarrugas, no solo nos encontramos con colágeno hidrolizado en su composición, sino también ácido hialurónico (y no solo de alto peso molecular, sino también de bajo peso, lo que favorece enormemente su absorción y penetración en las capas más profundas de la piel).

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Cómo usar el colágeno para disfrutar de sus beneficios en la piel

Existen tres opciones simples y sencillas a la hora de proporcionar a nuestro cuerpo las diferentes propiedades del colágeno.

La primera de ellas consiste en la inclusión de un suplemento de colágeno, habitualmente en forma de polvo o cápsulas, el cual contiene y proporciona cantidades adecuadas de colágeno.

De acuerdo a la opinión de muchos especialistas, bastaría con tomar entre 10 a 11 gramos de colágeno al día para ayudar al organismo a reponer el colágeno que se ha degradado y perdido cada día.

Otra opción útil es consumir alimentos ricos en colágeno, como la carne, el caldo de huesos o pescados y mariscos, que poseen un alto contenido en esta proteína, y se convierte además en una forma beneficiosa gracias a que, además, tienden a estar repletos de otros nutrientes.

Por último, nos encontramos con una de las formas que más nos gusta: a través de cremas con colágeno, las cuales pueden llegar a incluirse fácilmente en nuestra rutina de cuidado de la piel, y son excelentes a la hora de proporcionar colágeno desde el exterior, con los evidentes beneficios hidratantes y nutritivas que ello supone.

Si te ha gustado nuestra nota dedicada a todo sobre el colágeno para la piel, no olvides que siempre es interesante utilizar solo productos tópicos que sí sean beneficiosos para la piel.

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